Segurín es la mascota oficial de Rodríguez Pujol Seguros, el broker de seguros con base en Rosario, Santa Fe. Es un personaje de marioneta azul que nació con una misión clara: hablar de seguros sin que nadie se quede dormido en el intento.
Porque seamos honestos. Nadie abre una póliza por placer. Nadie se sienta un domingo a leer condiciones generales con una taza de café, a menos que tenga algún problema serio con los domingos o con el café.
Segurín lo sabe. Y desde ese lugar de honestidad brutal, sin eufemismos ni sonrisas de concesionario, construye su vínculo con la gente. Habla de coberturas como quien habla del tiempo: con la certeza de que el tema no entusiasma a nadie, pero que tarde o temprano te va a afectar. Eso, en el fondo, es lo que hace que valga la pena escucharlo.
Si Segurín hubiera existido en otra época, probablemente habría peleado junto a Lion-O en los Thundercats, entrenado con He-Man en Eternia, volado un F-14 con Maverick o sobrevivido —de milagro y por pura suerte— a alguna de las ocurrencias de Moe, Larry y Curly.
Pero le tocó este tiempo, y en este tiempo su batalla es otra: convencer a la gente de que tener un buen seguro no es un gasto, es una decisión inteligente. Misión no tan distinta, si se piensa bien.
Las referencias a la cultura pop de los años 80 y 90 no son casualidad ni nostalgia barata. Son parte de su ADN. Segurín habla el idioma de una generación que creció con cassettes, alquiló películas en el videoclub y todavía recuerda la música de Star Wars como si la hubiera escuchado ayer. Esa misma generación que hoy tiene auto, casa, familia y necesita protegerlos. Y que, de paso, se merece que alguien le explique los seguros con un poco de gracia.
Segurín no endulza la realidad. Tiene la franqueza de quien ya vio demasiado y decidió que la mejor respuesta al absurdo es reírse de él.
Su humor tiene filo, su ironía no pide permiso, y cuando quiere ser simpático lo logra con la misma energía desenfadada de un conductor de late night que celebra cada cosa como si fuera la mejor noticia del año. El resultado es un personaje que incomoda un poco, divierte bastante, y de vez en cuando dice algo que hace pensar.
Segurín es un personaje generado con herramientas de inteligencia artificial. Sus imágenes, locuciones y animaciones se producen con tecnologías como Pollo IA, Gemini, Claude, ElevenLabs, Suno, Sondo y Meta IA.
Pero detrás de cada pieza hay una persona real tomando cada decisión creativa: el concepto, el guión, el tono, la edición. La IA es el pincel; la visión es humana.
Esto hace de Segurín un caso único en el mercado asegurador argentino: una mascota de producción multimedia que combina tecnología de vanguardia con una narrativa cargada de cultura popular, ironía rioplatense y amor genuino por Rosario.
Segurín tiene vida propia más allá de esta web. Publica contenido regularmente en sus canales oficiales, donde mezcla consejos sobre seguros con humor, referencias retro y una mirada particular sobre la vida cotidiana.
Si todavía no lo seguís, algo estás perdiendo. Probablemente no sea una cobertura de vida, pero sí bastantes risas.
Segurín es la mascota oficial de Rodríguez Pujol Seguros, el broker de seguros con base en Rosario, Santa Fe. Es un personaje de marioneta azul que nació con una misión clara: hablar de seguros sin que nadie se quede dormido en el intento.
Porque seamos honestos. Nadie abre una póliza por placer. Nadie se sienta un domingo a leer condiciones generales con una taza de café, a menos que tenga algún problema serio con los domingos o con el café.
Segurín lo sabe. Y desde ese lugar de honestidad brutal, sin eufemismos ni sonrisas de concesionario, construye su vínculo con la gente. Habla de coberturas como quien habla del tiempo: con la certeza de que el tema no entusiasma a nadie, pero que tarde o temprano te va a afectar. Eso, en el fondo, es lo que hace que valga la pena escucharlo.
Si Segurín hubiera existido en otra época, probablemente habría peleado junto a Lion-O en los Thundercats, entrenado con He-Man en Eternia, volado un F-14 con Maverick o sobrevivido —de milagro y por pura suerte— a alguna de las ocurrencias de Moe, Larry y Curly.
Pero le tocó este tiempo, y en este tiempo su batalla es otra: convencer a la gente de que tener un buen seguro no es un gasto, es una decisión inteligente. Misión no tan distinta, si se piensa bien.
Las referencias a la cultura pop de los años 80 y 90 no son casualidad ni nostalgia barata. Son parte de su ADN. Segurín habla el idioma de una generación que creció con cassettes, alquiló películas en el videoclub y todavía recuerda la música de Star Wars como si la hubiera escuchado ayer. Esa misma generación que hoy tiene auto, casa, familia y necesita protegerlos. Y que, de paso, se merece que alguien le explique los seguros con un poco de gracia.
Segurín no endulza la realidad. Tiene la franqueza de quien ya vio demasiado y decidió que la mejor respuesta al absurdo es reírse de él.
Su humor tiene filo, su ironía no pide permiso, y cuando quiere ser simpático lo logra con la misma energía desenfadada de un conductor de late night que celebra cada cosa como si fuera la mejor noticia del año. El resultado es un personaje que incomoda un poco, divierte bastante, y de vez en cuando dice algo que hace pensar.
Segurín es un personaje generado con herramientas de inteligencia artificial. Sus imágenes, locuciones y animaciones se producen con tecnologías como Pollo IA, Gemini, Claude, ElevenLabs, Suno, Sondo y Meta IA.
Pero detrás de cada pieza hay una persona real tomando cada decisión creativa: el concepto, el guión, el tono, la edición. La IA es el pincel; la visión es humana.
Esto hace de Segurín un caso único en el mercado asegurador argentino: una mascota de producción multimedia que combina tecnología de vanguardia con una narrativa cargada de cultura popular, ironía rioplatense y amor genuino por Rosario.
Segurín tiene vida propia más allá de esta web. Publica contenido regularmente en sus canales oficiales, donde mezcla consejos sobre seguros con humor, referencias retro y una mirada particular sobre la vida cotidiana.
Si todavía no lo seguís, algo estás perdiendo. Probablemente no sea una cobertura de vida, pero sí bastantes risas.